Nuevas subastas renovables

 

José SalmerónEl gobierno aprobó a principios de este mes de noviembre el Real Decreto 960/2020, por el que se regula el régimen económico de energías renovables para instalaciones de producción de energía eléctrica. En tres palabras: las subastas renovables. En AEQ somos los primeros interesados en que la instalación de proyectos de generación renovable vaya a buen ritmo y consigamos los objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero que nos ha marcado Europa y que hemos trasladado al Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).

También somos de la opinión de que si el mercado, entendido como la capacidad de compra de esa energía renovable y la iniciativa de los inversores para instalar nueva generación renovable, permite por sí solo que se vayan alcanzando los objetivos de instalación renovable a medio y largo plazo, no es aconsejable la introducción de regulación de precios, primas o retribuciones especiales para el sector. Hemos sufrido en el pasado, tanto los inversores en proyectos renovables como todos los consumidores que costeamos el déficit de tarifa y el impuesto a la generación eléctrica, que la regulación de la retribución de las renovables no es estable. El periodo de recuperación de las inversiones es muy largo, se suceden diferentes periodos económicos, diferentes administraciones, la tecnología evoluciona y el precio de la electricidad puede sufrir grandes variaciones. Todos esos cambios pueden poner en situaciones extremas a los consumidores, a los productores o a la administración pública, por lo que la solución de regular el ingreso de la generación renovable debe ser el último recurso y solo si se demuestra que el mercado no es capaz de conseguir los objetivos establecidos.

Sin embargo, en ningún momento el gobierno, que es el responsable de esta política, ha mostrado qué potencia instalada se está poniendo en marcha, construyendo y en proyecto, con un grado alto de seguridad en su consecución a corto y medio plazo, para poder valorar si el mercado es capaz por sí solo de alcanzar los objetivos de instalación renovable establecidos. Por nuestro lado, solo vemos numerosas instalaciones que se ponen en marcha y a grandes compañías muy solventes (compañías eléctricas españolas y extranjeras, petroleras, empresas de renovables de amplia trayectoria y fondos de inversión) anunciar carteras de proyectos de miles de megavatios. Sin poder afirmar con esa información que el objetivo de instalación de potencia renovable establecido en el PNIEC esté garantizado, sí podemos decir que hay indicios de que puede ser alcanzable.

Tabla de potencia de generación renovable anual a subastar

 

Subastas renovables
Fuente: Borrador de la orden por la que se regula el primer mecanismo de subasta.

 

En nuestra opinión, parece que el diseño de las subastas de renovables es correcto, introduciendo la novedad de que a cada proyecto adjudicado se le pagará el precio de la energía al que oferte, lo que implica que no todos tendrán el mismo precio. Las características de cada uno, en coste de instalación, eficiencia, tecnología, generación de energía anual y agresividad de los accionistas a la hora de fijar el retorno de la inversión, parecen anticipar la posibilidad de tener una disparidad de precios de electricidad que el consumidor, sobre el que recaerá el coste de las subastas, debería poder aprovechar.

En lo que coincidimos muchos actores del mercado de electricidad es en que el esquema de liquidación de la subasta no es el adecuado. Nos reservamos nuestra opinión de por qué se ha buscado este esquema, pero liquidar la energía a las instalaciones de la subasta no por la energía realmente generada sino por la energía vendida en el mercado genera incentivos perversos a que las instalaciones arbitren entre el precio de mercado, al que se liquidan los desvíos (diferencia entre la generación y lo vendido en el mercado), y el precio de la subasta, al que se le pagará la energía que se venda en el mercado.

Por otro lado, se ponen todas las obligaciones de precio y cantidad de energía a los consumidores, que deberán asumir todo lo que generen las instalaciones de la subasta a un precio fijo, sin saber cuánta energía será en cada periodo. Ese riesgo de volumen tiene un valor que se le está regalando a los generadores. Ellos ya han demostrado que saben cómo gestionar ese riesgo, pero el consumidor no.  De la misma manera se le regala al generador renovable de la subasta un periodo variable para acogerse o no al precio de la subasta, una vez hayan superado un umbral mínimo de energía generada. Es decir, después de haber estado sosteniendo el proyecto con un ingreso fijo y superado ese umbral de energía generada, la instalación renovable puede elegir vender energía a otro si le paga más.

Por último, quiero señalar que los consumidores que hayan cerrado la compra de energía a largo plazo (PPA) a día de hoy, ya sea con liquidación física de la energía o con liquidación financiera, se verán afectados también por la energía y el precio de las subastas. Si es con entrega física, parte de su programa de compra se les liquidará con el precio de la subasta, en la proporción que les corresponda. Si es con liquidación financiera, el precio al que liquidarán el PPA será el precio del mercado diario, mientras que tendrán que comprar energía en el mercado pagando una mezcla de precio del mercado diario y precio de la subasta, también en la proporción que le corresponda.

Las cosas se pueden, y se deben, hacer mejor.

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